Despedida de Pueblo y con nuestra Imagen en Estrella del Loa |
| Ubicacion Geografica |
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| Escrito por Administrator |
| Miércoles, 30 de Septiembre de 2009 12:06 |
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El pueblo de La Tirana se ubica entre la PAMPA Y EL CIELO, rodeado de tamarugos, de pimientos y de acacias. Es un pueblo pequeñito que brinda hospedaje a todos los que llegan. Casas de adobe o madera, en calles bien delineadas, que terminan mirando la Iglesia. Al soplar el viento y al formarse remolinos, los habitantes cierran bien sus puertas. Por tal motivo, parece que la gente hubiera huído. Durante once meses del año, el pueblo se ve desolado. Pero cuando llega julio todo cambia y resucita. Como por gracia bendita la Virgen tiende su manto y llegan los peregrinos. Un comercio heterogéneo se ubica por todas partes. Se muestran y se vocean ponchos, chalecos, choapinos, estampas, escarapelas, collares de cuentas raras, figuras de porcelana; de yeso, de madera; radios, lápices, quitasoles e impermeables. Un enjambre multicolor de variados productos que venden bolivianos, peruanos, chilenos y taiwaneses. Así es la Feria popular que rodea a La Tirana. En pleno desierto, en la Pampa del Tamarugal, 1.900 kilómetros al norte de Santiago, se ubica el pueblito de La Tirana. Allí, durante todo el año, viven apenas unos 200 habitantes y la mayoría de las casas permanecen cerradas. Pero entre el 14 y el 16 de julio, el panorama cambia: cerca de 80 mil personas llegan a rendir culto a la Virgen del Carmen, patrona de Chile, en una festividad religiosa llena de fe y colorido. La fiesta de La Tirana combina símbolos cristianos con ritos indígenas, el fervor católico con las tradiciones andinas, creencias de origen histórico y fantasía popular. Todo es ruido y color, canto y baile. En esos días no se puede vender alcohol. La celebración atrae a fieles devotos que van a pagar una promesa o implorar un milagro a la Virgen, a vendedores ambulantes, turistas y curiosos, que desafían el terrible sol del día y el penetrante frío de la noche en el desierto. Muchos de los asistentes han viajado –incluso a pie– decenas de kilómetros. Algunos avanzan de rodillas, en un doloroso recorrido sobre el suelo de tierra. Y nadie le da jamás la espalda a la Virgen. Los principales protagonistas son las cofradías de danzantes –algunas de hasta cien personas–, que durante los tres días que dura la celebración bailan por todo el pueblo siguiendo –en medio del aparente caos– un ordenado ritual. No está muy claro el origen de los bailes. La Virgen está engalanada con sedas y joyas. Miles de velas iluminan el ambiente y los fuegos artificiales estallan por doquier. Suenan las quenas, zampoñas, matracas, tambores,Trompetas, Bajos, pitos y flautas, y los himnos elevan al cielo azul las oraciones y ruegos. |










